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lunes 9 de noviembre de 2009

No Tiene Título

El pequeño con tan sólo seis años corría de un lado a otro gritando que era un accidente.
La joven madre muy desconcertada lo perseguía escalera abajo, el pequeño no paraba de correr, parecía que hubiera visto la peor revelación de este mundo. La madre se detuvo, a mitad del pasillo en el primer piso, y observó paralizada al pequeño que de espaladas hacia ella ahora miraba fijamente al ventanal. El pánico no tuvo mayor piedad con ella para que sólo le permitiera preguntar: “¿cariño mío, qué pasa? El niño se dio vuelta y con los ojos anegados respondió que él era un accidente, que no quería vivir más porque él era un accidente. “pero ¿Por qué dices eso, bebé, de dónde sacaste esas cosas?”, preguntaba la madre al borde del llanto. Él pequeño estiró su mano, en cuyo puño había un papel arrugado. Ella cogió el papel rápidamente y lo abrió mientras su hijo sollozaba muy agitado. En el papel se leía lo siguiente:


“Viernes 6 de Nov. 2003
Hoy supe que estoy esperando un hijo, realmente no puedo dejar de pensar qué será de mí ahora, tengo miedo. Siento que soy invadida por un cúmulo de culpas y odio. Cómo le diré a mis padres, qué haré con el colegio. Esto es lo más triste que me ha pasado en la vida, estoy desconsolada, desesperada, sólo quisiera que alguien viniera a despertarme y acabara con este mal sueño, y me dijera que todo sigue como antes.
Esto es el peor error que pude cometer, un horrible accidente, quiero morir…”


Cuando acabó de leer, rompió en un llanto amargo, se arrodilló frente a su hijo y lo abrazó fuertemente, sin poder entender aún como es que el pequeño había podido comprender lo que decía esa hoja, que pertenecía a un antiguo diario de vida, si a penas sabía leer un par de sílabas.

De pronto, tomó la página nuevamente, y al reverso, en una esquina, un pequeño dibujo respondía un poco más a sus preguntas…

Lila.

martes 3 de noviembre de 2009

En Silencio

*

Cómo decir con palabras, nimias palabras, que la esencia en una semilla está en germino, pero sin remitirme a la semilla, más bien describir el germino, describir ese glorioso proceso y sus movimientos, la vida misma que está brotando desde la fuente más perfecta de energía y belleza. Cómo describir también la alegría, el fulgor de la piel que siente el cálido resonar de la vida que se fecunda, la lluvia que renueva, el olor a tierra húmeda, el sol que en víspera se anhela, la semilla que su rayo aguarda. Cómo hilar las letras, cómo pronunciar la emoción, la lozanía y la brisa que acunan la semilla. Qué es lo que nace, bien lo sé, bien me acuesto con la idea de que está brotando, que de un par de mañanas más depende su primer tallo, su primer vestigio de triunfo, la armonía que vence en en dura batalla de soledades. Cómo decir que la espera se retira, cómo decirlo ahora, cuando está todo ahí adentro, en un mero deseo, en un accidente en el tiempo, en una paradoja del universo, en un pequeño rincón entre los astros. Una confrontación de almas en constante escudriño, que colisionan y se encuentran luego de siglos. Qué alegres se han puesto los caminos, cuando en sus orillas como niños, nosotros de tanto andar, hemos depositado algo de paz, algo de vida, para que la semilla culmine, para que la planta viva y sea hermosa, para que el amor exista, para validar la huida… cómo decirlo, si aún parece un sueño.
*
*
Lila Andelizha

domingo 25 de octubre de 2009

Augurios


Que el viento vuele travieso, un día por la ventana
Es siempre el ávido aviso, de un estallido en el orden del cielo
Pues se anhela hoy, lo que ayer se vio en sueños
Cuando está todo encima, o echada la suerte sobre la cama
No queda más que armarse, es posible una emboscada

Que se afirmen entonces, los silenciosos novatos
Que la tormenta pasará sin ser frustre de compasión
Pero es seguro, que en un suelo de nuevo día
Cuando las mesnadas nítidas, de pura convicción
Acaben de aplastar a las filas del miedo
Las heridas sanen, validando el tiempo
Y la niebla se retire matizando el terreno

Tomarán su cuerpos, cansados y sin voz
Pero al sol ofrecerán de nuevo una canción
Seguramente vivirán la tregua sin temor
Esperando alegres que el árbol se renueve
Como el tren de la vida
Sin freno, ni contienes
Sin rumbo, ni único sentido
Pero siempre marchando
Resurgiendo, recogiendo
Las semillas del camino.
*
*
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Lila Andelizha

jueves 22 de octubre de 2009

Beatrice de la Bohemia.

*
(…) era de madrugada, el show había acabado, dejé la guitarra y mi pasión a un costado, sin poner mucha atención al gentío que ya se disipaba(...) y dejó una rosa pálida sobre el pequeño escenario, -¿Para mí?-, pregunté esperanzada, a lo que respondió con una leve sonrisa, mirándome infinito: -la verdad, no, no es para ti sencillamente, es por ti... y también por mí.
Callé y me cuestioné el mundo entero, hasta que dije lo más simple,-¿Cómo así?
Se acercó aún más, descansaron sus manos sobre las mías y respondió pausado: -Porque tu ser trasciende, se proyecta en magnitudes, por medio de este arte, tu arte, cuál gracia divina que se desborda a mares en cada una de tus melodías, y esta noche, oyéndote has llegado a mi alma, y ya puedo sentir, que soy una extensión de vos(…)
*
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Lila Andelizha

domingo 18 de octubre de 2009

El Doliente (Oscar Hahn)

*
Pasarán estos días como pasan
Todos los días malos de la vida
Amainarán los vientos que te arrasan
Se estancará la sangre de tu herida

El alma errante volverá a su nido
Lo que ayer se perdió será encontrado
El sol será sin mancha concebido
y saldrá nuevamente en tu costado

Y dirás frente al mar: ¿Cómo he podido
anegado sin brújula y perdido
llegar a puerto con las velas rotas?

Y una voz te dirá: ¿Que no lo sabes?
El mismo viento que rompió tus naves
Es el que hace volar a las gaviotas.


*

Recordando un soneto certero.
*


lunes 5 de octubre de 2009

SocioCorrosivaMente


No sé si fueron los psicotrópicos que estoy tomando, producto de un cuadro de estrés cervical, pero me pareció al cruzar la avenida, ver en las manos de un joven sujeto una cortaplumas abierta, latente de ataque. Vestía polerón blanco con capucha, le quedaba enorme, al igual que sus pantalones, que en la mitad del trasero caían pesados. El tipo cruzaba la calle conmigo, pero más adelante, de pronto con todo lo que imaginé un pseudopánico me arrasó por las venas, hasta que un grito irrumpió la escena y la desmoronó brutalmente: “-¡Papito!, ¡papito!, ¡llegaste!, ¡te quiero!”. El Sujeto corrió al encuentro del niño, su hijo, más atrás su mujer -muy joven también- sonreía perfecta, y lo abrazó como si no lo hubiese visto en años, y un gran beso reverberó en mi sucia mente. Pasé rápido por el costado de aquel cuadro desgarrador, luego voltee y en su mano un chocolate cubierto de papel brillaba y era entregado en las manos del pequeño, como sellando un hermoso vínculo de amor y familia.

Reconozco el sucio prejuicio.
Reconozco el sucio prejuicio.
Reconozco el sucio prejuicio encarnado en mis entrañas, como una uña lo está también entre mugre y bacterias en descomposición.

¿Qué creer?
¿Qué ver?
¿Qué...?
*
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Lila (Avergonzada)

jueves 24 de septiembre de 2009

En el Claro de la Luna


Muchas son las razones. Con ni siquiera dos décadas encima, tengo una vida paralela construida, donde ni mis padres pueden meter sus narices o especular.
______Ahí, en esa paradoja estoy viviendo, hace bastante tiempo ya, en algo más que una pieza, que posee una pequeña salita de estar, donde inmediatamente al abrir la puerta de mi refugio puedo observar una lámpara de pie, forrada en tela púrpura, un piano, el mismo que tengo acá, pero con temple distinto. Junto a ello, una menuda mesita, que tiene función de escritorio, comedor y lugar para cualquier tipo de creación culinaria o plástica. En ella un florero de greda con unas cuantas calas. A la izquierda un arco separa la única habitación, al entrar puedes recibir el golpe de una bocanada de humo, entre cigarrillos, incienso de violetas y uno que otro de felicidad. Al fondo de mi cálido cuarto, un cuadro hecho por alguna persona amada. Me imagino un cuadro enorme, de unos metros cuadrados, donde el color rojo haga lo suyo, con formas abstractas y muchos espirales, eso sí, muchos. En otra pared de la pieza, visualizo un mural, compuesto de fotografías y varios papeles que dieron el membrete recordatorio para esos días que uno colecciona de alguna manera, de los que debes conservar algo, por ser curiosos, o muy diferentes. Mi cama a ras del piso, con un cubrecamas de color azul, es guarida de secretos. Y las guitarras que a la luz del atardecer se tornan doradas, me gusta observar esa escena cuando tengo noción de los matices que en ese lugar existen. De todas las antiguas ventanas, un de ellas es mi favorita, tiene marco de madera blanca, y un pequeño agujero por donde se filtra el viento y se van las penas, o a veces un mal recuerdo. Por las noches es mi compañera, la que me habla de lo que ve pasar por la avenida, y cuenta historias de muchos años atrás, de los otros espíritus inquietos que vivieron antes en esta esfera, y también gusta de oír música mesurada, con alguna copa en mano, y algo donde escribir. A veces, llegan amigos, que también huyendo me encuentran, y quieren detenerse un ratito en mi nido; yo los recibo alegremente, la soledad bien buscada se siente mejor si la compartes con alguien. Entonces hablamos toda la noche, hasta sacar lágrimas de vida, hasta agotar las provisiones de melancolía, hasta caducar la risa más abundante, aquella que deslumbra, la más hermosa. Si de pronto el buen ánimo sobra invitamos a uno más, o a dos quizás. Las noches de sábado siempre son eternas e inundadas de buena gente, mi refugio brilla y resuena con guitarras abiertas y una perfecta comunión.
______En este rincón, donde el día se hace un infinito hilo de agua en la vertiente, cada amanecer es distinto, a veces es naranjo, otros con un frío enclaustrado en la tierra, pero no existe calidez alguna que no provenga de mi taza de café. Mi diminuta cocina ofrece su abrigo en mañanas de invierno. También en el centro, dos sillones pomposos esperan al cuerpo cansado de las tardes, y dan energía en los sueños que regalan. Mi cuarto es el más gentil, mi paralelo es el más fiel escondite cuando no soporto esta armonía disonante, la de este lado del mundo, sin embargo, sé que en cada segundo me voy acercando más, sólo estoy a unos pasos de tocar y girar con mis manos la manilla de la puerta y recibir esa luz de la tarde.

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Lila Andelizha